Reflexiones de las vacaciones de verano

SanteFe1Por Viviana Martínez
Una amiga me preguntó a comienzos del verano ¿Dónde va de vacaciones una familia numerosa como la tuya? Ante esta simple pregunta varios elementos llamaron mi atención y simplemente no supe qué contestar. Me quedé pensando primero porque no había planeado nada para las  vacaciones y segundo el que mi amiga me dijera que mi  familia era numerosa.

Una familia con más de dos hijos ya es numerosa. Según las estadísticas el promedio de hijos en Estados Unidos es dos hijos por familia. Y aunque es un número bastante cómodo y práctico no descarta que muchas familias decidan tener sólo un hijo, algunos como decisión personal otros por razones de salud.

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Mi esposo, mis 4 hombrecitos, yo y una niña en mi vientre nos fuimos de vacaciones a Santa Fe, Nuevo México.

Ante la reacción de una amiga al contarle de mis vacaciones … ¡Pero, que hay en Santa Fe para entretener a los niños! Me quedé pensando en la experiencia que habíamos vivido como familia y que sin duda Dios nos había regalado.

Santa Fe esta a 6 horas aproximadamente desde Denver, Colorado y la verdad no fue un viaje muy preparado. Siguiendo la tradición de nosotras las mujeres asumí la tarea de organizar las maletas y las cosas que íbamos a llevar en el viaje. Para lo cual recomiendo tener una lista pre-elaborada con todo lo necesario para un viaje de varios días. Con lista en mano incluso los más grandes de la casa pueden armar su propia maleta sin olvidar lo indispensable.

En lo personal la aventura comenzó apenas dejamos la casa, y ante mi pregunta de cómo lo están pasando, me sorprendió la respuesta de uno de mis hijos: “Mamy, todavía no llegamos a Santa Fe”. Interesante como las mujeres vivimos los procesos, repito mi aventura de verano comenzó apenas dejamos la casa y cuentan incluso las paradas que hicimos en el camino (para la gasolina). Entendí que los hombres viven los resultados, por eso la respuesta de mi hijo, es decir, había que llegar a Santa Fe y entonces empezaban las vacaciones y podía darme una respuesta.

SanteFe3Santa Fe, Nuevo México, es un lugar encantador. El paisaje que rodea la ciudad, la historia que tiene, lleno de lugares mágicos, colores, olores, sabores, música. Calles con leyendas, con relatos de conversión y milagros. Una ciudad con su propia espiritualidad, no por nada la llaman Santa Fe “Tierra Encantada”.

Por esos días había una exposición de arte religioso, las calles principales estaban adornadas de obras de diversos artesanos que se esforzaban por mostrar el mayor de sus talentos a través de un arte que nos acercaba a lo divino. Me encantó ver la expresión de Dios en todo lo que se exponía como arte, aunque sea en nombre de la cultura, ver lo religioso por las calles sin matices de secularismo le dio sin duda un tono muy especial a esos días.

Pasear por las calles de Santa Fe con toda la familia fue muy interesante, primero la reacción de algunas personas “¡Cuatro hombres! ¡Y espera otro más! Comentarios a favor de la vida: ¡Que lindo otro bebé! Y otros como por ejemplo: Y ya no va a tener más hijos, ¿verdad?

En ocasiones el paseo era todo un desafío, por ejemplo,  no es fácil pasear por calles repletas de gente sin perder de vista a ninguno de los miembros de la familia. En más de una ocasión tuve la tentación de pensar en lo maravilloso que sería pasear por Santa Fe, solos mi esposo y yo, sin niños. ¡Qué  cómodo! ¿verdad? No deja de ser válido el fomentar ese espacio conyugal tan necesario para mantener la comunión y el diálogo íntimo que sin duda alimenta la relación matrimonial. Pero me puse a pensar en la oportunidad que tenía de compartir con toda la familia. Y comencé a  reflexionar en lo que significaban realmente las vacaciones familiares.

SanteFe5Era el mismo esfuerzo cotidiano, pero en un lugar diferente. Y si bien Santa Fe no estaba rodeado de entretenciones pensadas exclusivamente para niños, mis hijos tenían la oportunidad de crecer en un área diferente como era el de apreciar el arte, conocer lugares históricos, admirar la naturaleza e impresionarse con historias místicas de la ciudad.

La paciencia y el buen humor, entre otras cosas nos permitieron valorar lo que estábamos viviendo como familia. Desde el punto de vista nuestro como padres, pudimos apreciar el don que Dios nos ha regalado en cada uno de nuestros hijos. Que bendición poder grabar en sus corazones ese momento familiar con alegrías, anécdotas, diálogos. Admirar la huella que Dios ha puesto en su persona, conocerlos más, profundizar en sus pensamientos, ese fue el gran regalo. Compartir como familia en lo profundo y esencial en el marco de una ciudad hermosa, fueron los elementos importantes de estas vacaciones.

Regresamos contentos, agradecidos, fortalecidos. Y vuelvo a la pregunta de mi amiga: ¿Dónde va de vacaciones una familia numerosa como la tuya? y creo que puedo responderle : “Vamos donde el Señor Jesús tenga pensado un tiempo de vacaciones para nosotros, para maravillarnos de la creación y llenarnos de gratitud por el inmenso amor que Dios nos tiene”.


Viviana es coordinadora del Ministerio de la Familia Hispana en la Arquidiócesis de Denver y es editora de la iniciativa online www.VivaEnFamilia.com.

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