Año nuevo, vida nueva

ResoultionsPor Viviana Martínez
“Este año sí que voy a …” ¿Cuántos de nosotros comenzamos el año con esta frasecita? Ya las fiestas de fin año acabaron, seguramente ya regresamos a nuestras labores cotidianas en el trabajo, los estudios, la familia, dejando que nuestros anhelos de un año mejor que el anterior se vayan quedando guardados en un rincón de los recuerdos y buenas intenciones.

Entonces, ¿Qué podemos hacer para que éste nuevo año sea mejor al anterior? Los invito a reflexionar con las palabras del Evangelio según San Mateo 7,7: “Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá”.

Hemos terminado el año agradeciendo todas las bendiciones recibidas. Podemos comenzar este año pidiendo. Cuando pedimos algo a alguien hacemos un acto de confianza, creemos que esa persona puede responder a nuestras necesidades. Es el mismo Señor Jesús quien nos invita a pedir, buscar y llamar.

El Señor Jesús nos promete que nuestros pedidos serán respondidos en todos los sentidos. A veces no sabemos qué pedir, o pedimos a medias, sin confianza. Con el Señor Jesús hay que ser claro y pedir aunque parezca obvia nuestra necesidad, como el pasaje del Evangelio en donde Jesús le pregunta al ciego Bartimeo qué quiere que haga por él sabiendo que estaba ciego (Marcos 10: 46-52). Es fácil caer en tentación y responder a la pregunta qué es lo que quiero pedir, cuando lo correcto es preguntarse qué es lo que necesito pedir y más aún pedir en oración para que el Señor Jesús inspire lo que realmente necesito. Con confianza pidamos que el Señor nos muestre aquello que necesitamos para acercarnos más a Él.

Podemos comenzar nuestra reflexión en ciertas áreas de nuestra vida que siempre es bueno trabajar, por ejemplo, el área espiritual: ¿Cómo puedo mejorar mi relación con Dios? No solo con Dios que es tu prioridad esencial, sino también contigo mismo como persona (Área sicológica y física) ¿Cómo puedo mejorar mi relación con los demás, por ejemplo, mi familia, mis amigos, mis vecinos, etc.? (Área social), y ¿cómo puedo mejorar mi relación con el medio que me rodea, mi entorno? (Área comunitaria).

En esta misma línea, podré saber en qué ámbitos de mi vida debo cambiar haciendo un sencillo ejercicio de contrastar mi vida con el Señor Jesús y Santa María. ¿Qué cosas tengo yo que ellos no tienen y qué cosas tienen ellos que a mí me falta? De lo que me sobra debo despojarme de lo que me falta debo revestirme.

Ante estas reflexiones tenemos que estar dispuestos a recibir lo que Dios nos quiere dar como respuesta y esta puede ser una excelente resolución concreta: estar abiertos al Plan que Dios tiene pensado para mi vida. Es Dios mismo quien nos ha creado y es El - que nos conoce – el que mejor sabe lo que necesitamos. Lo mismo sucede cuando mis propios hijos me piden cosas que quieren y yo como madre les doy aquello que los va a ayudar a crecer, madurar, a ser auténticamente felices.

Luego del resultado de estas evaluaciones personales es importante tomar una resolución o trazarse una meta, asumiéndolas con responsabilidad y pidiendo las gracias necesarias para poder cumplirlas. De nada sirve que me proponga una resolución que está destinada a no ser cumplida desde que me la propongo. Si mis objetivos son demasiado irreales  lo más probable es que me desanime rápidamente y no los cumpla.

“Este nuevo año sí que voy a …” 

Las resoluciones deben ser realistas, concretas y precisas. Es fácil engañarnos y pensar en resoluciones vagas e imprecisas como por ejemplo: "Seré buena" "Amaré a mi prójimo". Si son concretas podré preguntarme al final del día "lo hice" o "no lo hice". Un ejemplo de resolución concreta es: "Hoy pediré perdón a esa persona que ofendí". Las resoluciones deben ser eficaces, es decir, deben ser capaces de producir en mí los cambios necesarios. Por ejemplo, una resolución para que sea concreta te indica el cómo hacerla :si me propuse - en el área física- bajar esas libras que están de más, en ocasiones no es tan simple como ponerse a dieta; la resolución concreta seria “ Me propongo bajar 5 libras en tres meses” , entonces para cumplir esa resolución tal vez lo más recomendable es hacer una visita al médico y ver que todo esté funcionando correctamente y pedir asesoramiento para comenzar ejercicios adecuados a la condición física y acompañado de un régimen alimenticio saludable. Las resoluciones deben ser inmediatas: "no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy" dice sabiamente el dicho. El pasado ya fue, no volverá, mañana no sabemos qué pasará, solo contamos con el tiempo presente, es aquí y ahora el momento para comenzar a cumplir esas resoluciones que acabamos de hacernos con fervor y entusiasmo.


Viviana es directora del ministerio Dios entre Nosotros y editora de Viva En Familia.

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