Familia de Nazaret: modelo para toda familia

holy family

En Santa María, San José y el Niño Jesús aprendemos a formar un hogar

Por Viviana Martínez
La familia siempre estará en nuestro corazón porque es un ámbito privilegiado donde vivir la comunión de amor a la que Dios nos llama para nuestra plena realización; la familia está invitada a constituirse en camino de santidad para todos sus miembros. Quienes nos pueden dar luces de cómo lograrlo es la Familia de Nazaret integrada por Santa María, San José y el Niño Jesús.  ¿Qué significa tener como modelo el hogar de Nazaret?

Jesús nació en un sencillo establo, y descansó por primera vez en un pesebre, envuelto en pañales (Lucas 2, 16). Santa María vio nacer a su Hijo en la pobreza material. Sin embargo, lo importante para Jesús fue la acogida amorosa de sus padres que “le hizo sentir la ternura y la belleza de ser amado”, según las palabras del Papa Benedicto XVI. En Él ha aparecido la gracia, la misericordia, la ternura del Padre: Jesús es el Amor hecho carne. como recientemente lo destaco el Santo Padre Francisco , el pasado 24 de diciembre en la homilia de la misa de Nochebuena.

No hay ninguna razón por la que este ejemplo no siga siendo válido hoy en día, y por eso la Iglesia insiste en que es el amor de una familia la que da a los hijos la seguridad que necesitan y les permite desplegar aquello que los hace únicos e irrepetibles. El primer alimento que recibió Jesús fue el amor de sus padres, y fue ese amor la base en la formación de ese niño. La familia de Nazaret nos invita amarnos entre esposo y esposa porque de ese amor es que se alimentarán los hijos. Ellos no necesitan discursos o sermones, más bien necesitan un testimonio de amor de parte de los padres en la cotidianidad de sus vidas. De este modo a pesar de las enormes dificultades que pueda encontrarse ya sea un niño tras su nacimiento - o un adolescente durante su crecimiento - si es recibido en el seno de una familia que le ama, encontrarán todas las fuerzas para superar cualquier obstáculo.

Jesús, verdadero hombre, quiso nacer en una familia humana, y al hacerlo la ha bendecido y consagrado. El Verbo se hizo carne (Jn 1, 14), Dios se hizo hombre y esta verdad de fe es la verdad sobre el ser humano. Queda así de manifiesto el especial papel de la familia, que se convierte a la vez en partícipe y testigo del gran milagro de la vida. Y es que el nacimiento de un hijo no deja de ser un auténtico misterio, un regalo de Dios. Los pastores, luego del anuncio del Ángel, encontraron la escena de una familia: madre, padre e hijo recién nacido. Así se nos presenta Jesús, en medio de una familia. Pero no por eso está privada de peligros, recordemos que Herodes se sintió amenazado en su poder, y ordenó matar a todos los niños menores de 10 años de Belén y alrededores.

Cuantas injusticias no se cometen en la actualidad en contra de la vida que incluso un bebé en el vientre de la madre está amenazado de muerte. Así le ocurrió a la Familia de Nazaret, tuvo que emigrar a Egipto para huir de los que buscaban a Jesús para matarle. Pero a pesar de todo, sus padres, confiando en la providencia, encontraron la manera de proporcionarle una infancia feliz.

Los miembros de la Sagrada Familia han practicado a fondo el amor de Dios que los ha unido; el respeto a la dignidad de sus personas; el valor del trabajo constante y honesto para poder subsistir cada día. Con sencillez, practicaron el sacrificio, la comprensión, la ternura, y la bondad. La presencia constante de Dios los mantuvo siempre unidos en las penas y las alegrías. Dóciles a las inspiraciones del Espíritu Santo, para cumplir en todo momento el plan de amor que estaba pensado para ellos y la misión.


Viviana es coordinadora del Ministerio de la Familia Hispana en la Arquidiócesis de Denver y es editora de la iniciativa online www.VivaEnFamilia.com.

 

Comments (0)

500 characters remaining

Cancel or

Síguenos en

facebook twitter rss

LogoIconSquareRev

JPCG BannerSM