El deseo de santidad

El deseo de santidad no es otra cosa que la adhesión cordial y profunda al Señor Jesús. Pero es más que un simple querer; se trata de orientar toda la fuerza vital de la persona no hacia algo, sino hacia el encuentro con Alguien. Se sitúa de lleno en la fe del corazón, centro de la existencia misma.

El deseo de santidad debe ser entendido como un camino hacia un encuentro. Aunque no sea necesariamente un amor ya realizado, sí se puede comprender como el deseo de amar, el querer. Consiste en un aprendizaje de amor. En la medida en que se va conociendo se va amando más y el mismo amor va llevando a conocer mejor.

En ese sentido el amor humano por otra persona nos ilustra. Si bien, al inicio de una relación humana no hay conocimiento pleno de la otra persona, existe un deseo de conocer más para poder amar más, ya que nadie ama aquello que no conoce.

Sin embargo, para poder seguir al Señor Jesús, no basta conocerlo, ni siquiera basta experimentar su amor, es necesario que desde la propia libertad la persona opte consciente y radicalmente -desde su raíz más profunda- por responder al amor de Dios que nos invita a la plenitud. El joven rico del Evangelio es un triste caso de aquel que conoce, sabe y no quiere querer.

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